31.8.04

E. J. Bellocq (1873 - 1949)

En 1970 el famoso fotógrafo Lee Friedlander presentó al gran público la obra de un hasta entonces desconocido E. J. Bellocq. La mayoría de sus fotografías habían sido tomadas en burdeles y retrataban a prostitutas de principios de siglo. Pronto se formó una leyenda acerca de la vida de Bellocq. Se decía que era hidrocefálico, enano y que hablaba con un pronunciado acento francés. Otros estudiosos afirman que era un tipo alto y apuesto y que el acento francés era más bien un deje fonético frecuente entre los habitantes de la ciudad en la que nació: Nueva Orleans.

E. J. Bellocq comenzó fotografiando barcos y maquinaria portuaria del Mardi Gras para pagar el alquiler de su apartamento. Posteriormente, justo antes de la I Guerra Mundial, comenzó a frecuentar los recién legalizados prostíbulos de Storyville, en Nueva Orleans. Los críticos en fotografía coinciden en sus juicios acerca de la obra de Bellocq: la delicadeza en los encuadres, el cuidado erotismo y el respeto por las retratadas hacían de sus fotografías una obra maestra.

Lo irónico de esta historia es que no se han hallado retratos del propio Bellocq. Friedlander aseguró en su día que la mayor parte de las placas y negativos que encontró escondidos en un sofá habían sido dañados a propósito por el propio Bellocq y sus amigos.

La forma en que murió Bellocq tiene los ingredientes básicos para hacer de ello una novela, como lo demuestra el libro de Michael Ondatjee Coming through slaughter o la película La pequeña (Pretty Baby) con Keith Carradine en el papel de Bellocq.

Su cuerpo está enterrado en el cementerio de Sant Louis, en Nueva Orleans.

29.8.04

Nadia Comaneci (1961)

Nadia Comaneci (www.terra.com)
Pocas veces en gimnasia femenina se ha concedido un 10 a un ejercicio sobre las asimétricas. Se dice, también, que nunca más se volverá a calificar a ningún atleta con esta puntuación, sea cual sea la perfección de su técnica. Nadia Comaneci lo consiguió hasta seis veces más en los juegos olímpicos de Montreal en 1976. En esos campeonatos logró subir a lo más alto del pedestal tres veces, y ganó una plata y un bronce para su país, Rumania. A su vuelta fue nombrada «Heroína del Partido Socialista» en Bucarest. Contaba entonces con apenas catorce años.

Sus padres la llamaron Nadezha, que significa «esperanza»: era la protagonista de un film ruso. No era fácil sobrevivir bajo el pie de Ceaucescu, pero Nadia disponía de visados especiales para viajar al extranjero en sus competiciones. Tras su retirada fue miembro de la Federación Rumana de Gimnasia y en 1989 emigró a Estados Unidos, esperando el fin del régimen de Ceaucescu. Luego se supo que las gimnastas de Europa del Este eran obligadas a consumir testosterona y otras hormonas, en ocasiones a quedarse embarazadas para después abortar.

Se casó en 1996 con el también gimnasta Bart Conner, fue invitada en 2000 a las Naciones Unidas con motivo de la celebración del Año Internacional del Voluntariado. Actualmente es presidenta de varias asociaciones benéficas y financia la construcción de un hospital de caridad en Bucarest.

26.8.04

Dzhokhar Dudaiev (1944-1996)

Un gran dispositivo tecnológico se pone en funcionamiento en el momento que la inteligencia rusa detecta que el teléfono móvil de Dzhokhar Dudaiev realiza una llamada. Dudaiev es un personaje incómodo para Rusia: es el presidente de Chechenia, país cuya independencia no ha sido reconocida en el acuerdo Novo-Ogarevo de abril del 91. Chechenia, además, tiene recursos energéticos que hacen muy golosa su «anexión» a Rusia.
El avión de reconocimiento ruso que sobrevuela Chechenia localiza la llamada de Dudaiev, recoge la comunicación y compara el sonido con los patrones de voz que guarda. La comparación resulta exitosa y al instante dos aviones Su-24MR y Su-25 localizan la posición exacta de Dudaiev y la bombardean.
Dudaiev (www.aeronautics.ru)
La muerte de Dudaiev puede entenderse como un error fatal. No en vano, el presidente de la autoplocamada república chechena había sido oficial en las fuerzas aéreas rusas y conocía bien los métodos rusos. Había llegado allí tras sufrir la deportación de su familia a Kazajstán a causa de la política centralista de Stalin. Permaneció trece años allí, hasta que decidió alistarse en la Escuela Superior de Ingenieros Tamov. Luego se graduó en la Academia de las Fuerzas Armadas Yuri Gagarin y pasó a dirigir una división de bombarderos estratégicos en Estonia. A los 36 años se convirtió en el primer checheno en alcanzar el rango de general dentro del ejército ruso.

Se retiró en 1990 a Grozny, y allí ocupó distintos cargos políticos hasta ser elegido presidente de la República de Chechenia. En agosto de 1991 declaró la independencia de su tierra y entonces estalló la guerra contra Rusia. En 1994 él y su ejército pudieron resistir la invasión rusa que quería derrocar el gobierno por la fuerza. El gobierno ruso acabó con su vida en abril de 1996, pero Chechenia sigue siendo un problema de orden internacional: Tolstoi ya daba cuenta en su novela Los cosacos de la disputa histórica que enfrentaba en las riberas del río Terek a rusos y a chechenos.

24.8.04

Juan Pujol, Garbo (1912-1987)

El hecho de que el día 6 de junio de 1944 el grueso de las tropas alemanas se encontrara defendiendo un desértico paso de Calais en vez de la playa de Normandía es considerado el error militar más grave que cometieron los alemanes durante la II Guerra Mundial.
Garbo (www.exordio.com)
No fue un error. Garbo, un agente doble de la Abwehr, había sido el causante de aquel desencuentro táctico.

Juan Pujol, o Garbo, había luchado con los azules en la Guerra Civil, pero él no comulgaba ni con el nacionalcatolicismo español ni con el comunismo internacional ni con el nacionalsocialismo emergente en Europa. Así que terminada la guerra se ofreció sus servicios como agente secreto a los alemanes, pues sólo una victoria aliada podía garantizar la restauración de la democracia en España. Al mismo tiempo trató de ponerse en contacto con el MI5 y, a pesar de las reticiencias inglesas, fue trasladado a Londres, desde donde trabajó como agente doble. Allí creó su pintoresco grupo de informadores: un piloto borracho de la RAF, un lingüista que odiaba el comunismo, un excéntrico correo portugués... Todos eran personajes salidos de la imaginación de Garbo.

El procedimiento de Juan Pujol para ganarse la confianza de los alemanes era sencillo: él mandaba por correo los próximos movimientos de las tropas aliadas y los alemanes los recibían uno o dos días más tarde del desembarco o asalto. Otra de sus labores era delatar a agentes dobles de la Alemania nazi, afición que le supuso una buena prima para sus gastos. Pero su golpe maestro fue sin duda la confusión creada el día D. A pesar de todo, el ejercito nazi continuó pagando sus servicios hasta el final de la guerra.

Garbo entonces emigró a Venezuela y desapareció durante los siguientes 40 años. Al periodista Nigel West le llevó varios años dar con él (la documentación del MI5 es dificil de desclasificar) y juntos escribieron un libro donde se detallaban sus aventuras. Murió en Venezuela en 1987.

22.8.04

Vladimir Levin (1971?)

Citibank es la niña bonita del mundo underground. No sólo porque fue uno de los primeros bancos en desplegar una red electrónica que facilitara el pago del agua y del gas a los norteamericanos más vagos, sino también porque ha sufrido los más sonados robos electrónicos (o al menos ha sido la única entidad que los ha reconocido).
Vladimir Levin (www.perantivirus.com)
Vladimir Levin tenía casi todo a su favor para convertirse en un Robin Hood moderno: era matemático, vivía en el avispero del hacking ruso (Leningrado) y no tenía trabajo. En su contra: el único beneficiario de sus escarceos era él mismo.

Así que sopesando las consecuencias de convertirse en un criminal o en albañil en algún país de occidente optó por lo primero. Una noche de junio de 1994 se sentó frente a su terminal VMS en San Petesburgo, se conectó a la red Spring de Estados Unidos y entró en las máquinas de Citibank. Durante los tres meses que duró el expolio transfirió cerca de medio millón de dólares a sus cuentas personales.

Citibank ya había sido robada en otra ocasión: algunos años atrás dos crackers había sustraído casi 200 000 dólares (siempre según la versión de Citibank) de una sucursal en Nueva York y el caso aún no se había resuelto. A Levin le tocó pagar el plato. El FBI y la Interpol empezaron a tirar del hilo y Levin fue detenido en un aeropuerto de Londres en 1995. Quería visitar una feria informática. Levin tenía cuentas bancarias repartidas por todo el mundo: Argentina, Indonesia, Irán... Durante el juicio protestó por la mala defensa de su abogado. Según decía se trataba de un agente del FBI entrenado para hacerle perder el juicio. Fue condenado a tres años de prisión y a una multa de 200 000 dólares en 1998.

(Vladimir Levin es un personaje de Anna Karenina, de Tolstoi. En la novela es un latifundista que piensa que la democracia es la solución para la Rusia zarista)

19.8.04

Erich Mielke (1907 - 2000)

¿Fue Mielke la consecuencia lógica de una ideología o simplemente un militante comunista rencoroso? Porque Erich Mielke, jefe del servicio secreto alemán en la RDA (la Stasi), vivió en su madurez las más variopintas interpretaciones del comunismo. Se unió al Partido Comunista Alemán antes de cumplir 20 años y, en 1930, huyó hacia Moscú tras asesinar a dos policías alemanes. Se salvó de las purgas stalinistas por su atenta devoción al Padre y contactó con otros exiliados afines a su postura. Fue enviado por Moscú al Frente Republicano durante la Guerra Civil española y su exilio en Francia fue abortado por el gobierno filofascista de Vichy durante la II Guerra Mundial.
Erich Mielke (lanazione.quotidiano.net)
En 1945 Francia fue liberada y Mielke fue devuelto por los soviéticos a Alemania. Se le encomendó la misión de garantizar la fidelidad comunista de la zona este del país. En 1957 el Komintern hizo a Mielke responsable de la Stasi, la policía secreta alemana. Ahora tenía a su disposición a 85 000 espías y a 115 000 voluntarios al mismo oficio. La disciplina de estos espías era la misma que en Rusia y los países satélite: un vecino, un comerciante, un familiar... Todos podían ser delatores. La gente de Mielke no necesitaba microcámaras, pentotal sódico o a Mata Hari para sus pesquisas: la tortura, las detenciones arbitrarias y el secuestro eran argumentos de peso para hacer confesar a los desidentes del régimen.

En 1991 cayó el muro de Berlín y Mielke fue detenido por las nuevas autoridades. Tenía a sus espaldas 30 años de recia dirección de la Stasi. Murió en 2000. Fue enterrado en el Zentralfriedhof Friedrichsfelde pero no en las parcelas reservadas a los héroes comunistas de principios de siglo. Rosa Luxemburgo descansaba lejos del jefe Mielke.

18.8.04

Robert Fischer (1943)

Un gran silencio ha invadido la sala en Rosenwald. Un joven de apenas 13 años acaba de sacrificar la dama contra el maestro Donald Byrne en el movimiento 25. Eso supone una desventaja material inmensa para las negras. Pero Byrne se revuelve en su asiento. Su contrincante, Bobby Fischer, mira impasible el tablero con las manos cruzadas sobre el mentón. Es imposible que en una partida de alto nivel haya pasado desapercibida la pérdida. Byrne captura la dama y continúa. Fischer arrincona la dama blanca y comienza la perfecta combinación de las dos torres, los dos alfiles y un caballo. En la jugada 36 ya está todo decido pero Byrne permite que Fischer le dé mate. La sala sigue en silencio.

Fischer adoraba esos silencios. Aprovechaba las clases, las noches, la oscuridad de los cines para entrenar al ajedrez. Hasta doce horas al día. Por supuesto la URSS temblaba. Robert Fisher era el primer norteamericano desde Paul Morphy que hacía temer por la hegemonía rusa en el ajedrez. Sólo Tigran Petrossian logró hacerle tirar el rey una vez; el resto, incluidos Taimanov y Larsen lograron algunas tablas y muchos abandonos llenos de ira.
Robert Fischer (www.chessgames.com)
La URSS, sin embargo, tenía a Boris Spassky, su campeón nacional. En 1972 la Unión Soviética le declaraba la guerra a Estados Unidos en un tablero en Reykjavik. Fischer barrió al ruso en 21 partidas y fue recibido como un héroe nacional entre los yankees. Pero Bobby quería ir más allá: se dice que quiso negociar con Anatoly Karpov un match clandestino y el FBI lo impidió. Bobby pensaba que había un complot judío contra su persona. El match no se llegó a jugar oficialmente y Fischer desapareció en el 75.

En 1992 llamó por teléfono a Spassky y los dos viejos enemigos volvieron a jugar en Belgrado. Spassky perdió otra vez y el encuentro le valió a Fischer el exilio: había vuelto a jugar sin el permiso expreso de los servicios secretos. Bobby volvió a desaparecer.

En julio de 2004 apareció en Japón con un pasaporte caducado tratando de viajar a Filipinas. Las autoridades japonesas lo mantienen en la cárcel de Ushiku a la espera de resolver el contubernio internacional. Fischer por el momento ha renegado de su nacionalidad y ha solicitado asilo político en Serbia y Montenegro.

17.8.04

Vincenzo Perugia (1881 - ?)

El París de 1911 se vanagloriaba de tener en su Louvre la obra pictórica más intrigante de la Historia: la Gioconda. Tanta era la altivez parisina que no faltaba quien dijera que no había mejor lugar en todo el mundo para la pintura de Leonardo que la capital francesa. De hecho, cuando el 21 de agosto de ese mismo año el retrato desapareció del museo, los empleados supusieron que había sido recogido por el fotógrafo oficial de la institución para realizar un reportaje gráfico con vistas a un catálogo que luego se vendería a los visitantes del museo.
Vincenzo Perugia (www.hepguru.com)
El martes 22 la Gioconda seguía sin estar en su pared habitual y cuando se preguntó al fotógrafo éste se encogió de hombros argumentando que no sabía nada del cuadro. En realidad la pintura estaba en poder de Vincenzo Perugia, un ex-empleado del museo que había aprovechado el turno de noche para llevarse la pintura bajo el brazo.

La policía registró el museo de arriba abajo y las pesquisas llegaron hasta Apollinaire y de él a Pablo Picasso, ya que había adquirido dos esculturas robadas del Louvre a un tal Pieret. Picasso devolvió las esculturas y negó cualquier relación con el usufructo. Apollinaire fue absuelto.

Mientras tanto, Vincenzo Perugia anduvo 27 meses tratando de vender la Gioconda a diversos museos, pero siempre recibía la misma respuesta de sus directores: tenía que tratarse de una falsificación. Al fin encontró un comprador: la galería Uffizi de Florencia, en Italia, pero en un arrebato de honradez, el dueño de la galería dio cuenta a la policía francesa y Vincenzo Perugia fue detenido. Cuando le preguntaron acerca de su periplo confesó que había sido contratado en su recién abierta carpintería por Eduardo Valfiemo, quien se encargaba de los contactos, y que nunca había sido un experto en robo de arte.

El Louvre aprendió la lección y ahora la Gioconda soporta el paso del tiempo tras una urna de cristal blindada y un par de vigilantes impidiendo a los turistas realizar fotos con flash.

13.8.04

Konrad Kujau (1938 - 2000)

Posiblemente Konrad Kujau se consideraba el único alemán que poseía una carta de Hitler dirigida al propio Kujau, en la que el führer le da plenos poderes para publicar los diarios que escribió durante la guerra. Kujau había sido hasta la fecha limpiaventanas, estudiante de arte y dueño de una tienda de parafernalia nazi en Stuttgart. También era depositario de poemas de Hitler y una secuela del Mein Kampf, además de la carta y los diarios.
Konrad Kujau (www.crimelibrary.com)
Stern, el Newsweek y The Sunday Times se frotaban las manos en abril de 1983: casi cuarenta años después del suicidio de Hitler unos documentos descubiertos en un avión alemán en 1945 darían la vuelta a la historia de la campaña nacionalisocialista que arrasó Europa. Konrad Kujau cobró entre 1980 y 1983 cerca de tres millones de libras esterlinas por desembarazarse de los diarios de Hitler. Se volvió a su país natal y en mayo del 83 las autoridades de la RFA lo detuvieron en la frontera austriaca: estaba acusado de fraude y falsificación. La carta, los poemas, la segunda parte del Mein Kampf y, por supuesto, los diarios de Hitler eran falsos.

Historiadores de alta alcurnia se dejaron querer más por los detalles de los cuadernos (pastas y hojas envejecidas, caligrafía cuidada, coincidencias históricas) que por el contenido:
«He estado de pie todo el día»
«Tengo flatulencias a causa de las nuevas píldoras y Eva dice que me provocan mal aliento»
«Recuerdo que tengo que comprar entradas para los Juegos Olímpicos para Eva»
Fue condenado a cuatro años de cárcel. Tras su salida, en 1988, se presentó a alcalde de Stuttgart, aunque no salió elegido. El resto de su vida lo consagró a realizar exposiciones de sus plagios de Monet, Klimt y del propio Hitler. Murió en Stuttgart, de un cáncer, en el año 2000.

11.8.04

Andrew John Wiles (1953)

Andy, allá por el año 63, encontró en un libro de matemáticas de su biblioteca municipal el siguiente enunciado:
Sea xn+ yn=an. No se pueden encontrar cuatro enteros x, y, z y n con x, y, z diferentes de 0, y n mayor que 2, tal que xn + yn = zn
Andrew Wiles (www.princeton.edu)Wiles, de procaz inteligencia, se llevó el libro prestado y estuvo dándole vueltas y vueltas al problema durante toda la tarde en su casa. Cayó rendido sobre las tres de la madrugada sin haber sacado nada en claro. Diez años después no había logrado aún resolver el problema, así que decidió estudiar ciencias matemáticas en el Merton College de Oxford, y tras lograr su licenciatura cursó el doctorado en el Clare College, en Cambridge.

Fue entonces cuando descubrió que el problema que le venía atormentando desde hacía varios años era el Último Teorema de Fermat, recogido de Diofanto de Alejandría. Decía el griego:
«Es imposible dividir un cubo en suma de otros dos o un bicuadrado en otros dos bicuadrados, en general una potencia cualquiera superior a dos en dos potencias del mismo grado; he descubierto una demostración maravillosa pero en este margen es demasiado estrecho para contenerla».
Ese supuesto problema de espacio le costó a Andy casi treinta años de investigaciones, un puñado de sustos matrimoniales y la perplejidad en las caras de los vecinos cuando se trataba de charlar sobre el trabajo. Pero en 1995 el sucinto título Modular elliptic curves and Fermat's Last Theorem en el Annals of Mathematics daba paso a 98 páginas de refutación milenaria. Andy recibió varios premios en Europa y fue elegido miembro para la National Academy of Sciencies de los Estados Unidos. Ya podía devolver el libro a su biblioteca municipal.

9.8.04

Joseba Sarrionandia (1958)

Día de San Fermín de 1985. Imanol acaba de ofrecer un concierto en la prisión de Martutene. Horas más tarde algún funcionario da el aviso al administrador de la cárcel: los presos Iñaki Pikabea y Joseba Sarrionandia no han vuelto a sus celdas. Ambos viajan dentro de un altavoz por alguna carretera secundaria de Euskadi, quizá hacia Iparralde.
Joseba Sarrionandia (www.epdlp.com)
Sarrionandia fundó a finales de los setenta en la Universidad de Deusto la «banda Pott», junto a otros artistas y escritores vascos, como Bernardo Atxaga y Jon Juaristi, y con la herencia de Gabriel Aresti. El cambio de régimen revolucionó la universidad y sociedad vascas y los integrantes de la «banda Pott» daban cuenta de ello en sus poemas y en sus canciones. Sarrionandia fue hecho preso por pertenencia a ETA en 1980 y desde su fuga sólo sabemos de él a través de sus libros.

Ironías de la política: Imanol tuvo que morir lejos de Euskadi; Juaristi sigue en las listas negras; Atxaga es calumniado en el entorno abertzale por no dedicar su pluma a la «causa», y Sarrionandia fue condecorado (y odiado, quizá, por ello) dos veces con el Premio Nacional de la Crítica... que es español. Es el drama encarnizado del artista verdadero: a caballo siempre entre la fatalidad y el destierro.

Empezó su carrera con el libro de poemas Izuen Gordelekuen Barrena (Dentro de los escondites del miedo). Ha sido traductor de T. S. Eliot. Hay una versión traducida al castellano de su obra Ni ez naiz hemengoa (Yo no soy de aquí).

Al llegar a la cabina de visitas, el funcionario le ha dicho:
- Si hablan en vasco se interrumpe la comunicación.
Ha esperado un rato. Llega el hijo, delgado, con el pelo corto, moreno, a pesar de todo sonriente. Nada más sentarse, pone la mano contra el cristal, con los dedos extendidos; el hijo ha dicho algo que la madre no ha oído. El funcionario no ha pulsado todavía el interruptor que permite que la voz llegue de un lado a otro.
- Etxean zer moduz, ama? (¿Qué tal en casa, ama?)
Ahora sí, le ha oído:
- Ondo, oso ondo... (Bien, muy bien...)
Y se queda mirando a los labios del chico, se mueven, pero no oye nada.
- Queda interrumpida la comunicación por hablar en vasco.
El hijo extiende nuevamente los dedos contra el cristal, la madre le quiere dar la mano, pero no consigue tocar más que el liso y frío cristal...

(De A la búsqueda del País Vasco, obtenido de www.javierortiz.net )

7.8.04

Albert Pierrepoint (1905 - 1992)

Albert Pierrepoint (www.pierrepoint.co.uk)
Mirando las fotos de este elegante inglés de mirada intensa y atractiva, que posa con un pañuelo blanco en el bolsillo del traje, nadie sospecharía que sus manos han apretado el gaznate de cuatrocientas personas minutos antes de darles muerte. No se encontrará a Pierrepoint en ningún anal de psicópatas, puesto que Pierrepoint fue un asesino legal. La diferencia entre dar muerte de forma legal o ilegal la proporciona, como siempre, la propia legalidad, esto es, el Derecho; esto es, el Estado. Pierrepoint fue verdugo al servicio de la Corona Británica. Si a Nino Manfredi en El verdugo de Berlanga le rebullían las tripas en su primera ejecución, a Pierrepoint no le debió temblar el pulso cuando accionó la palanca doscientas veces tras el proceso de Nüremberg: Josef Kramer, «la bestia de Belsen», fue uno de sus más famosos ejecutados.

A diferencia del protagonista de la película de Berlanga, Pierrepoint no era un funcionario. Cobraba por ejecución. Entre condena y condena regentaba con fortuna la taberna The Poor Struggler, apodada The Poor Strangler (el pobre estrangulador) por los visitantes más ingeniosos.

Pierrepoint, sin embargo, había aprendido bien el oficio familiar (Thomas, su padre; y Henry, su tío, fueron también verdugos): no juzgar nunca su propia profesión. Así que no concedió entrevistas, ni exclusivas, ni primicias a los carroñeros ingleses y del resto del mundo. Dejó de prestar sus servicios por una cuestión de pagos atrasados en el año 56. Murió en 1992.

5.8.04

Stu Ungar (1953 - 1998)

En el Caesar's Palace, en Nevada, había bandos que prohibían la entrada a Stu Ungar. Cualquier dueño de un casino en Las Vegas habría hecho lo mismo (y así lo hicieron una docena de clubes): Ungar era capaz de sentarse tranquilamente en una mesa de black jack a las cinco de la tarde y marcharse a las doce de la noche con 83 000 dólares en el bolsillo. Aunque también era capaz de perderlo todo, hasta 900 000 dólares, como le ocurrió una tarde de 1980 que jugaba el RAZZ. Se hizo jugador profesional a los catorce años, fue capaz de ganarle cinco millones de dólares al mismísimo Larry Flint y ganó diez torneos del Low Limit Hold'em.
Stu Ungar (www.thegoodgamblingguide.co.uk)
El Alexei de Dostoievski y el propio Dostoievski eran capaces del milagro y del desastre apostando al impar en la ruleta; Stu Ungar hacía lo propio en el póker y el black jack: su portentosa memoria le hacía «ver» las siguientes diez cartas de la baraja y lo demostró una noche en la que le importunaban los agentes de seguridad de su sala de juegos favorita.

Sus habilidades y suerte diversa con las cartas se extendían hacia todo aquello en lo que se pudiera apostar, por ejemplo, el golf: frente a Jack Strauss perdió 80 000 dólares. A Stu no le importaba el dinero, es un tópico, por supuesto; también es cierto que nunca tuvo que hacer cola en la oficina de empleo.

Fuera de la mesa de juego era un tipo más bien hirsuto, disperso, tímido, aniñado. El dinero lo soliviantaba un poco, las drogas hacían el resto. Murió desecho por la adicción a las sustancias, en la bancarrota, en el Oasis Motel de Las Vegas en 1998. Tenía una oferta de empleo de su amigo Bob Stupak para trabajar como crupier así como la cancelación de todas sus deudas. Tenía una hija de quince años.

3.8.04

Charles K. Ponzi (1882 - 1949)

Charles K. Ponzi (www.invertirland.com)
Cuando la avaricia, la ingenuidad y la buena fe de la gente confluyen al son de una época de crisis, siempre hay algún dispuesto como Charles Ponzi a ganarse su huequecito en la alta jerarquía de los rencores. Pues de jerarquías se trata cuando se habla de Charles K. Ponzi, italoamericano de principios del siglo XX, buscavidas nato y padre absoluto del siempre atractivo timo de la pirámide (abra usted su correo, encontrará suculentas promesas de dinero rápido haciendo pequeños desembolsos a desconocidos de todo el mundo).

Ponzi vagó por Estados Unidos (América, que dicen ellos) y Canadá, mudó de trabajo varias veces y acabó en la cárcel por una broma financiera que le gastó un socio. Durante los tres años que pasó en la penitenciaría de St. Vicent se convenció de que EE.UU. ofrecía otras posibilidades. En 1919 recibió unas estampillas (digamos «sellos») desde España por valor de un centavo, que, al cambio, valían seis. Compró mil dólares y a final de mes había ganado quince mil. Así que abrió una oficina: el negocio estaba resuelto. Los inversores le proporcionarían un dinero, que él usaría para comprar sellos en España, que a su vez vendería en EE.UU. y después repartiría los beneficios.

Pero claro, Ponzi apenas compraba unos dólares en sellos, por aquello de los aranceles, y pagaba a los primeros inversores con el dinero de los segundos; a éstos, con el de los terceros y los últimos... los últimos pagaban el pastel. Con todo, le duró el chollo algunos meses, hasta que algunos inversores se dieron cuenta de la estafa y quisieron resolver las cosas como allí se resuelven casi siempre: a mamporros. Ponzi lo confesó todo y escapó de la masa enfurecida de puro milagro. La cárcel lo esperaba. Murió, según dicen, arruinado, en Río de Janeiro el año de 1949.

Elmyr de Hory (1906 - 1976)

Se dice que entre Santa Eulalia e Ibiza yacen los restos de Elmyr de Hory o, acaso, noventa kilos de guijarros y arena encerrados en un ataúd. Quizá Elmyr contemplara algunos años más después de su «muerte» los fantásticos atardeceres en San Antonio de Portmany desde algún lujoso café a pie de playa, mientras el misterio de su personaje crecía en la Isla Blanca y en el resto del mundo.

De Hory (Dory-Boutin pone en el registro civil húngaro; Elmyr von Houry, L. E. Raynal, Louis Cassau en cientos de contratos con galerías de arte) nació en el seno de una familia adinerada, pero ello no impidió que fuera deportado por los nazis: era homosexual y judío. Escapó de los nazis y, acabada la guerra, trató de hacer valer su maestría como pintor en París, pero descubrió que sus labores como falsificador de Picasso le reportaban mucho más dinero.

Elmyr de Hory (www.crimelibrary.com) Vendía los cuadros haciéndose pasar por un burgués que había heredado las obras de su familia. Los tratantes de obras de arte así lo creían y lo pagaban con gusto. Recorrió medio mundo y se hizo bastante querido como restaurador artístico en Estados Unidos (aunque pocos sabían de sus dotes como falsificador: Modigliani, Matisse, Renoir habrían encontrado en Elmyr a un discípulo perfecto), en 1951 el alcalde de Nueva Orleans le entregó la llave de la ciudad y le nombró ciudadano honorífico; en 1955 vendió una falsificación de Matisse al prestigioso Fogg Art Museum de la Universidad de Harvard.

Los cientos de reproducciones que dejó tras de sí supusieron el inicio de una investigación por parte del FBI: se enfrentaban al más perfecto y fecundo falsificador del siglo XX. Así que un amante suyo, Fernand Legros, le propuso un negocio perfecto: Elmyr pintaría y Legros cobraría. La cosa no funcionó mal... para Legros. Él y su «querido», Lessard, escamotearon la mayor parte de los beneficios y dejaron lo justo a Elmyr para que no muriera de hambre en su casa de Ibiza. Finalmente encarcelaron a Legros y Lessard por fraude, y a Elmyr… por homosexual. Eran los años sesenta y de Hory no había pintado un sólo cuadro en España. El reconocimiento vino con la excarcelación: entrevistas, biografías y la película de Orson Welles Fraude. Incluso retomó la creación original, y disfrutó de un relativo éxito a finales de los sesenta.

En 1976 fue hallado muerto en su casa: la justicia francesa lo requería por varios delitos y él se encontraba muy viejo como para pasar el resto de sus días en una cárcel. El misterio de su entierro hizo sospechar a numerosos biógrafos de que su muerte fue la última y más grande falsificación de su vida.