31.8.04

E. J. Bellocq (1873 - 1949)

En 1970 el famoso fotógrafo Lee Friedlander presentó al gran público la obra de un hasta entonces desconocido E. J. Bellocq. La mayoría de sus fotografías habían sido tomadas en burdeles y retrataban a prostitutas de principios de siglo. Pronto se formó una leyenda acerca de la vida de Bellocq. Se decía que era hidrocefálico, enano y que hablaba con un pronunciado acento francés. Otros estudiosos afirman que era un tipo alto y apuesto y que el acento francés era más bien un deje fonético frecuente entre los habitantes de la ciudad en la que nació: Nueva Orleans.

E. J. Bellocq comenzó fotografiando barcos y maquinaria portuaria del Mardi Gras para pagar el alquiler de su apartamento. Posteriormente, justo antes de la I Guerra Mundial, comenzó a frecuentar los recién legalizados prostíbulos de Storyville, en Nueva Orleans. Los críticos en fotografía coinciden en sus juicios acerca de la obra de Bellocq: la delicadeza en los encuadres, el cuidado erotismo y el respeto por las retratadas hacían de sus fotografías una obra maestra.

Lo irónico de esta historia es que no se han hallado retratos del propio Bellocq. Friedlander aseguró en su día que la mayor parte de las placas y negativos que encontró escondidos en un sofá habían sido dañados a propósito por el propio Bellocq y sus amigos.

La forma en que murió Bellocq tiene los ingredientes básicos para hacer de ello una novela, como lo demuestra el libro de Michael Ondatjee Coming through slaughter o la película La pequeña (Pretty Baby) con Keith Carradine en el papel de Bellocq.

Su cuerpo está enterrado en el cementerio de Sant Louis, en Nueva Orleans.