22.8.04

Vladimir Levin (1971?)

Citibank es la niña bonita del mundo underground. No sólo porque fue uno de los primeros bancos en desplegar una red electrónica que facilitara el pago del agua y del gas a los norteamericanos más vagos, sino también porque ha sufrido los más sonados robos electrónicos (o al menos ha sido la única entidad que los ha reconocido).
Vladimir Levin (www.perantivirus.com)
Vladimir Levin tenía casi todo a su favor para convertirse en un Robin Hood moderno: era matemático, vivía en el avispero del hacking ruso (Leningrado) y no tenía trabajo. En su contra: el único beneficiario de sus escarceos era él mismo.

Así que sopesando las consecuencias de convertirse en un criminal o en albañil en algún país de occidente optó por lo primero. Una noche de junio de 1994 se sentó frente a su terminal VMS en San Petesburgo, se conectó a la red Spring de Estados Unidos y entró en las máquinas de Citibank. Durante los tres meses que duró el expolio transfirió cerca de medio millón de dólares a sus cuentas personales.

Citibank ya había sido robada en otra ocasión: algunos años atrás dos crackers había sustraído casi 200 000 dólares (siempre según la versión de Citibank) de una sucursal en Nueva York y el caso aún no se había resuelto. A Levin le tocó pagar el plato. El FBI y la Interpol empezaron a tirar del hilo y Levin fue detenido en un aeropuerto de Londres en 1995. Quería visitar una feria informática. Levin tenía cuentas bancarias repartidas por todo el mundo: Argentina, Indonesia, Irán... Durante el juicio protestó por la mala defensa de su abogado. Según decía se trataba de un agente del FBI entrenado para hacerle perder el juicio. Fue condenado a tres años de prisión y a una multa de 200 000 dólares en 1998.

(Vladimir Levin es un personaje de Anna Karenina, de Tolstoi. En la novela es un latifundista que piensa que la democracia es la solución para la Rusia zarista)