19.10.04

Peter Tripp (1926 - 1999)

Peter Tripp alcanzó la gloria en su carrera como locutor de radio en Nueva York el día que aceptó el reto de permanecer más de ocho días sin dormir. Estuvo exactamente 201 horas y 10 minutos despierto. Al principio combinó el café y las palmaditas de los médicos para no caer dormido, al sexto día tuvo que recurrir al dopaje. Las anfetaminas que le administraba el equipo de doctores comenzaron a producirle alucinaciones: gatitos y ratones le hacía chillar de espanto cuando no estaba en el aire. Paradójicamente, mientras presentaba los discos (el reto era en realidad una suerte de maratón de rock'n'roll) permanecía lúcido.
Peter Tripp (www.manfrommars.com)
Al octavo día acabó el experimento y Tripp durmió durante trece horas seguidas. Peter, no en vano, era locutor de radio en la era dorada del rock, los cincuenta y los sesenta, cuando los propios presentadores eran casi tan famosos como Elvis o Chubby Checker. Después de su «hazaña» un puñado de locutores trató de batir el récord: Dave Hunter, en Jacksonville, logró 225 horas de insomnio continuado.

Se puede decir que Tripp vivió una vida sin duda emocionante: casado y divorciado cuatro veces, dos hijos, siete nietos y tres bisnietos le sobrevivieron; en 1959, unas semanas después de su recórd, fue acusado y condenado por aceptar sobornos de una compañía discográfica. Curiosamente el «delito» consistía en pinchar con más frecuencia los singles producidos por la compañía. Sin duda eran otros tiempos.

En 1967 se retiró de la radio y pasó sus últimos años haciendo apariciones estelares en programas de rockeros nostálgicos y bronceándose en Palm Springs, California.


17.10.04

Heinrich Schliemann (1822 - 1890)

Todo el mundo querría tener un tío como Schliemann. Nació en un pueblecito alemán fronterizo con Polonia. Su padre, el párroco local, aderezaba las tardes de invierno con relatos de la Ilíada: el heroico Aquiles y la bella Helena calaron tan hondo en el joven Heinrich que se prometió a sí mismo descubrir las ruinas de Troya. Su padre y sus maestros le dieron una palmadita en la espalda: por aquel entonces Troya no era más que la fantasía de un poeta ciego.

Mientras maquinaba su proyecto arqueológico, decidió hacerse comerciante, y en su primer viaje naufragó en las costas de Holanda junto al barco que debía haberle llevado a él y a su tripulación a las Américas. Se salvó de milagro. Una vez establecido en Ámsterdam hizo una inmensa fortuna como contable y aprendió en menos de un año el holandés, amén de español, inglés, francés, italiano y portugués. Allá donde viajara escribía una bitácora en el idioma local, por lo que al final de su vida llegó a hablar diecisiete idiomas.

Era el momento de retomar el camino de Ulises, así que volvió a una Ítaca de donde jamás partió. Se casó con una joven nativa por el antiguo ritual griego y después reunió todo su capital y junto a un grupo de arqueólogos aficionados se instaló en las planicies de Constantinopla. Su tesón y el regateo con las autoridades turcas dieron su fruto el 30 de mayo de 1873: más 10 000 reliquias pertenecientes a Príamo, rey de Troya. La fantasía se tornaba realidad. Schliemann aún tuvo tiempo de desmitificar unas cuantas teorías de los historiadores modernos, pues descubrió las tumbas de Micenas cerca de la famosa Puerta del León, y no fuera de los muros de la ciudad como hasta entonces se había pensado.

Se construyó un palacio semejante a los de la antigüedad y pasó sus diez últimos junto a su esposa. Murió en 1890.

14.10.04

Alfonso Fernández de Avellaneda (s. XVI-XVII)

La ínclita imaginación de Jorge Luis Borges nos trajo a la vida literaria a un nuevo escritor del Quijote: Pierre Menard. Se decía de él que había aprendido castellano antiguo, batallado contra los moros para asemejarse a su compadre de hace tres siglos. La obra, aunque inconclusa, pretendía ser definitiva: Menard había escrito el Quijote en la Modernidad.
D. Quijote y Sancho (www.fll.vt.edu)

Otros personajes menos ficticios, como Alfonso Fernández de Avellaneda, también se cubrieron de cierta gloria a expensas de la más conocida obra castellana. Tras la aparición en 1605 de la primera parte del ingenioso iidalgo se publicó en Tarragona Nuevas andanzas del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, apócrifa continuación de la conocida obra de Cervantes. Otros escritores lograrían cierto prestigio imitando el estilo de Avellaneda: ya conocemos a Konrad Kujau, autor de los diarios de Hitler, o a Clifford Irving, autor de la falsa biografía de Howard Hughes. Pero Avellaneda no tuvo suerte. Su obra no tuvo apenas trascendencia y para colmo, Cervantes agotó la primera edición de la segunda parte del Quijote en 1615.

No se sabe a ciencia cierta quién fue Avellaneda. Hubo quién aseguró que se trataba de una réplica al liberal Alonso Quijano de Cervantes por parte del Santo Oficio. Ciertos personajes fueron eliminados, algunas situaciones reconvertidas y los propios protagonistas sufrieron un baño de realismo que despojaba de fantasía a la historia.



Lope de Vega, Nabokov y Borges hablaron en su día y a su manera del Quijote de Avellaneda, siendo dispares en opinión pero comunes en conclusión: la obra ya forma parte de la poética que rodea el mundo de Don Quijote.

3.10.04

Dale Earnhardt, Sr. (1951 - 2001)

Dale era un tipo simpático, después de todo: ejercía como chef en las barbacoas que organizaba en su jardín, invitaba a sus amigotes a beber cerveza en su salón mientras dos equipos se reventaban a placajes en la final de la Superbowl y leía cuentos a Taylor después de la cena. Pero cuando se enfundaba en su traje ignífugo, se abrochaba el casco y pisaba el acelerador de su Black #3 en el circuito de Daytona o de Indianápolis, sus contrincantes comentaban temblando: here comes The Intimidator!
Dale Earnhardt (www.irocracing.com)
Su agresividad al volante y sus años de experiencia (su padre Ralph también fue piloto de carreras) le valieron siete títulos de la NASCAR Championship, igualando el currículo del pionero Richard Petty. Empezó dos años después de la muerte de su padre, en el 73, y seis años más tarde lucía con orgullo el título de rookie del año en la Winston Cup. Dale no necesitaba (ni podía) tomar los rebufos de sus contrincantes para ganar velocidad: le tenían tanto miedo que se apartaban. Sus patrocinadores, Chevrolet y Goodwrench, estaban encantados con Dale: no en vano había ganado casi 41 millones de dólares compitiendo como profesional.

El 18 de febrero de 2001, en la cuarta vuelta de la Daytona 500 el coche de Dale se estrelló contra el coche de Ken Schrader y los muros de protección del circuito. Pese a las medidas de seguridad de su vehículo, Dale no sobrevivió al fuerte impacto. Dejó esposa y dos hijos: uno de ellos es Dale Earnhardt, Jr. quien actualmente sigue los pasos de su padre en la NASCAR.

La organización de la NASCAR y los patrocinadores decidieron retirar el número 3 de toda la competición. Era su sentido homenaje a uno de los más grandes pilotos de la NASCAR.

1.10.04

Mr. Nice (1945)

La historia de Howie es más bien común: hijo de un minero galés, se traslada a Oxford para estudiar filosofía y allí decide hacerse traficante de hachís. Esto último ocurría a mediados de los 60: Mr. Nice (Howard Marks) se había fumado unos canutos en compañía de algunos amigos de Oxford y mientras unos decidían hacerse brokers o hippies Howie pensó: «esto es cosa buena».
Howard Marks (www.bathfringe.co.uk)
Howard entró en el trapicheo por la puerta grande. Uno de sus colegas fue apresado en Alemania y el contacto pakistaní necesitaba a alguien para ocupar el puesto. No se lo pensó dos veces. Habló con un militante del IRA, Jim McCann y conviertiendo ataúdes en contenedores transportaba el hash desde Pakistán a Irlanda (a los irlandeses y en general a todos los católicos y a todo el mundo le da malfario abrir un ataúd), y de ahí por ferry y en coches (miren el maletero de su Ford Capri, por si acaso) a todo el Reino Unido.

La ampliación del negocio y el lanzamiento de Howard Marks al estrellato del narcotráfico tuvo lugar, como siempre, con la salida de la droga al continente americano: esta vez el hachís iba en el equipaje de bandas de rock de gira por Estados Unidos. Luego, un tal Gambino, perteneciente a una importante familia de la Mafia, se fijó en sus cualidades. El resultado: 48 millones de dólares en beneficios.

Pasó un par de años en la cárcel por un contacto mal pagado en Colombia, y a su salida, volvió a la carga, esta vez con los afganos. Howard ya utilizaba por aquel entonces más de cuarenta pasaportes, pagaba la factura de ochenta líneas de teléfono distintas y era dueño de veinticinco compañías internacionales.

Fue capturado en 1990 en los EE.UU. y acusado prácticamente de todo lo que se puede acusar a un hombre libre, exceptuando el homicidio. El MI5, el MI6, la CIA y la DEA andaban detrás de él. En abril 1995 salió de la cárcel y decidió dejar el negocio y reconducir su carrera hacia la venta de semillas de marihuana y la publicación de su autobiografía. Le va bastante bien.